En la calurosa noche de ayer la ciudad de Badajoz fue testigo de una suerte de trueque en el emplazamiento habitual de dos estilos musicales muy distintos. La Plaza Alta de Badajoz, cuna del flamenco pacense, cambió los tangos y los jaleos por piezas de Bizet y de Rossini en un concierto extraordinario ofrecido por la Orquesta de Extremadura (OEx).