Como es tradición, el barrio de San Roque ha sido el encargado un año más de despedir al Carnaval de Badajoz con el entierro de la sardina, el desfile de comparsas y también el picoteo, ya sean sardinas asadas o pinchitos para templar el cuerpo después de la última noche de fiesta. Los actos, sin embargo, comenzaron ayer en este barrio con una jornada dedicada al Carnaval. A las cinco de la tarde se celebró un concurso de comparsas infantiles por la calle Ricardo Carapeto. A continuación, hubo otro certamen, pero esta vez de disfraces de niños y finalmente, los sanroqueños y muchos más pacenses pudieron disfrutar de la actuación de varias murgas.